LA VOLUNTAD DE PERDURAR. Ángel Crespo

Resultado de imagen de la voluntad de perdurarEnorme placer de lectura. La Voluntad de perdurar es una selección que hace Jordi Doce de poemas de Ángel Crespo que tienen como centro la naturaleza (incluyendo la naturaleza humanizada en tiempos en que los campos estaban poblados por personas y ganados, laborados e imbricados en la cotidianidad) y que están tomados de libros de una primera época de escritura del autor manchego.
Estos poemas nos producen en primer lugar un espléndido goce por el lenguaje. A través de influencias que el antólogo señala pormenorizadamente en el prólogo, unidas al genio de Crespo, el lenguaje suena rotundamente con originalidad. Es un leguaje de mezclas, conseguido con la armonización sorprendente de distintos registros sonoros y expresivos. Reciedumbre clásica castellana que emerge especialmente en la abundancia de nombres de los seres vivos, los accidentes topográficos y las tareas y objetos de la vida en el campo y también en las pinceladas descriptivas de la relación del hombre con todo ello. Delicadezas expresivas, atrevimientos postistas, todo se engarza magistralmente para que ese lenguaje se apropie del lector y cumpla su función demiúrgica. Es reseñable que hay una figura muy abundante manejada con exquisita habilidad (como señala el antólogo), el encabalgamiento que hace fluir los poemas como si sus versos fueran parte de un agua que va cayendo en pequeñas cascadas de un recipiente al siguiente hasta encontrar su camino natural.
Y este goce del paladar y del oído es además parte constituyente de un sentido general que nos descubre el mundo natural y rural como presencia viva que habla en nosotros, que se adentra en nuestro interior hablándonos. Un diálogo pleno de inteligencia, de desvelamiento de nuestra naturaleza a través de la escucha poética del mundo. Quien haya sentido la emoción de la naturaleza (no como paisaje “visible”, sino como presencia que miramos y nos mira, a la que hablamos y nos habla) tendrá el instrumento de lectura afinado para unirse a la música de estos poemas.
Dice crespo al inicio de un poema “El pan moreno sabe a tierra negra / bajo la cual hay muertos, sumergidos, / sabe un poco a pesebre / y sabe a boca de animal entero”.
Y en sus poemas en prosa podemos encontrar finuras tal esta: “Y, cerca de la yegua, el agua sigue disolviendo el estiércol y escurre de él teñida de un ocre capaz de competir con la alegría de la luz que anda rompiendo las nubes”.
Ángel Crespo. La voluntad de perdurar. Poemas 1949-1964. Edición de Jordi Doce. Fundación Ortega Muñoz. Colección dirigida por Jordi Doce Chambrelan y Álvaro Valverde.

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